LA CARENCIA DE CRITERIOS DE SUSTENTABILIDAD EN EL MANEJO DE LOS ECOSISTEMAS ACUÁTICOS DULCEACUÍCOLAS

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Topiltzin Contreras-MacBeath
Centro de Investigaciones Biológicas UAEM
topis@cib.uaem.mx
(777) 329-70-29, fax 329-70-56


Conforme ha avanzado el desarrollo de la civilización y el supuesto dominio del hombre sobre la naturaleza, en una actitud de soberbia y discriminación más allá de cualquier límite imaginable, los seres humanos hemos abusado progresivamente de las especies con las que compartimos el planeta, al grado de que en la mayoría de los casos, ha sido perturbado irreversiblemente el entorno natural del que somos parte. Sin embargo, gracias a la presión por parte de diversos sectores de la sociedad, en los últimos años ha crecido enormemente la conciencia de la población sobre problemas ambientales, al grado de que en la actualidad la palabra ecología se usa y abusa cotidianamente en escuelas, noticieros y discursos políticos, situación que ha hecho eco inclusive en las más altas esferas gubernamentales, como lo demuestran una serie de esfuerzos que culminan en junio de 1992 con la Reunión de la Tierra y la estructuración de la Agenda XXI.

Todo lo anterior nos hace pensar que aún existe la posibilidad de que la humanidad tenga una relación menos egoísta con la naturaleza, siempre y cuando se logren integrar estrategias sustentables de desarrollo, tarea nada fácil que requerirá la adecuación de estructuras económicas y políticas mundiales. Algo que se discutirá durante la Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable, a llevarse a cabo este verano en Johannesburgo, Sudáfrica.

Asumiendo que se puede salvar este obstáculo y que nos encontramos en camino de lograr dicho propósito, quienes destinan sus esfuerzos hacia el estudio de los procesos que suceden en la naturaleza deberán jugar un papel protagónico en la definición e implementación de las estrategias a seguir, ya que cualquier propuesta deberá estar basada en sólidas bases académicas.

Para este efecto, no basta el profundo conocimiento de todos los elementos que integran a los ecosistemas sujetos a manejo y/o conservación y de su funcionamiento como un todo. Un aspecto fundamental que debe ser atendido, es el de revisar nuestra relación con los diversos grupos de organismos que los integran (sobre todo de los menos carismáticos) y precisar a qué y a quienes nos referimos cuando tratamos temas como el de la conservación de la biodiversidad y desarrollo sustentable.

El grupo de los peces dulceacuícolas es un excelente ejemplo para ilustrar como la mayor parte de las políticas ambientales y por consiguiente las estrategias hacia la sustentabilidad, han estado dominadas por una visión terrestre, por lo que han quedado fuera de esta nueva visión del desarrollo prácticamente todos los ecosistemas dulceacuícolas (sobre todo los epicontinentales).
 
   
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